Todos tenemos la esperanza de encontrar al amor verdadero. Correcto.
Yo fui afortunada al tenerlo, aunque por solo unos segundos, no me siento mal por ello, es más estoy orgullosa, sé que no puedo estar con él, eso es lo que cree, sin embargo estoy con él siempre...
“Mi vida era rutinaria, el de una joven de 19 años con una vida normal, amigas íntimas que me apoyaban en los momentos duros de la vida, mis secretos, mis sueños, mis pesadillas, todo lo compartía con ellas y claro ellas me compartían todo. Unos padres maravillosos, siempre estaban allí en las buenas y en las malas, al menos mi padre se llevaba la carga pesada con mis metidas de pata, me hubiera gustado no habérselos dado. Una estudiante común y corriente, eso no me imposibilitaba en salir a fiestas para distraerme. Todo un mundo perfecto...sí claro.
Una noche estaba con suma preocupación pues a pesar de todo no lograba encontrar esa paz que uno siente cuando es totalmente Feliz, no lograba conciliar el sueño, en aquel momento sentí un frío que cubría mi cuerpo, y mis ojos empezaron a pesar cada vez más y más, de pronto vi a un chico que sonreía, me sonreía, tenía un lápiz y un papel, estaba dibujando, me acerqué y vi su rostro con más claridad. Tenía unos ojos risueños que irradia amor sin malicias, su cabello era sedoso y negro como la noche sin luna llena, su sonrisa era con una ternura de niño, su rostro era semejante al color canela, sus manos parecían volar al dibujar, en cada trazo daba vida, su habilidad era un Don de Dios. Luego sonó el despertador y el chico había desaparecido, me levanté sin pensar en nada y constantemente me preguntaba si fue real o un sueño más, opté por olvidarlo, no quise preocuparme por nada. Sin darme cuenta ya eran las 6: 55 a.m. y mis clases empezaban a las 7: 10 a.m. tenía menos de 15 minutos, me vestí lo más rápido que pude, tomé un vaso de jugo y detuve un taxi para llegar lo más rápido posible.
Eran las 7: 05 a.m. me faltaban 5 minutos y avance lo más rápido que pude, de pronto vi en el suelo una hoja que se arrastraba con el viento y llegó a mis pies, lo recogí y para sorpresa mía, el del dibujo era Yo. Me quedé muda, como era posible; iba a indagar de pronto recordé mis clases y me fui corriendo sin querer tropecé con una carpeta que cayó, pero no le di importancia y seguí como si nada. Luego oí una voz que gritaba: ”¡Detente, Detente!”, pensé que se refería a otra persona, de pronto sentí que me tomaron del brazo deteniéndome de improvisto - quién iba a pensar que desde aquel momento mi vida cambiaría para siempre - al voltear mis sentidos se quedaron nulos, pero mi preocupación de llegar tarde me hicieron reaccionar y le abofeteé para que me dejara en paz, entre al salón con las justas, mis amigas me preguntaron si me pasaba algo pues estaba totalmente pálida. Les conté todo desde el sueño hasta el encuentro tan brusco con aquel chico. Mis amigas me aconsejaron que lo olvidara, pero yo no pude sacarlo de mi mente. Aquel día no probé alimento. Me sentí confundida.
Yo fui afortunada al tenerlo, aunque por solo unos segundos, no me siento mal por ello, es más estoy orgullosa, sé que no puedo estar con él, eso es lo que cree, sin embargo estoy con él siempre...
“Mi vida era rutinaria, el de una joven de 19 años con una vida normal, amigas íntimas que me apoyaban en los momentos duros de la vida, mis secretos, mis sueños, mis pesadillas, todo lo compartía con ellas y claro ellas me compartían todo. Unos padres maravillosos, siempre estaban allí en las buenas y en las malas, al menos mi padre se llevaba la carga pesada con mis metidas de pata, me hubiera gustado no habérselos dado. Una estudiante común y corriente, eso no me imposibilitaba en salir a fiestas para distraerme. Todo un mundo perfecto...sí claro.
Una noche estaba con suma preocupación pues a pesar de todo no lograba encontrar esa paz que uno siente cuando es totalmente Feliz, no lograba conciliar el sueño, en aquel momento sentí un frío que cubría mi cuerpo, y mis ojos empezaron a pesar cada vez más y más, de pronto vi a un chico que sonreía, me sonreía, tenía un lápiz y un papel, estaba dibujando, me acerqué y vi su rostro con más claridad. Tenía unos ojos risueños que irradia amor sin malicias, su cabello era sedoso y negro como la noche sin luna llena, su sonrisa era con una ternura de niño, su rostro era semejante al color canela, sus manos parecían volar al dibujar, en cada trazo daba vida, su habilidad era un Don de Dios. Luego sonó el despertador y el chico había desaparecido, me levanté sin pensar en nada y constantemente me preguntaba si fue real o un sueño más, opté por olvidarlo, no quise preocuparme por nada. Sin darme cuenta ya eran las 6: 55 a.m. y mis clases empezaban a las 7: 10 a.m. tenía menos de 15 minutos, me vestí lo más rápido que pude, tomé un vaso de jugo y detuve un taxi para llegar lo más rápido posible.
Eran las 7: 05 a.m. me faltaban 5 minutos y avance lo más rápido que pude, de pronto vi en el suelo una hoja que se arrastraba con el viento y llegó a mis pies, lo recogí y para sorpresa mía, el del dibujo era Yo. Me quedé muda, como era posible; iba a indagar de pronto recordé mis clases y me fui corriendo sin querer tropecé con una carpeta que cayó, pero no le di importancia y seguí como si nada. Luego oí una voz que gritaba: ”¡Detente, Detente!”, pensé que se refería a otra persona, de pronto sentí que me tomaron del brazo deteniéndome de improvisto - quién iba a pensar que desde aquel momento mi vida cambiaría para siempre - al voltear mis sentidos se quedaron nulos, pero mi preocupación de llegar tarde me hicieron reaccionar y le abofeteé para que me dejara en paz, entre al salón con las justas, mis amigas me preguntaron si me pasaba algo pues estaba totalmente pálida. Les conté todo desde el sueño hasta el encuentro tan brusco con aquel chico. Mis amigas me aconsejaron que lo olvidara, pero yo no pude sacarlo de mi mente. Aquel día no probé alimento. Me sentí confundida.
A la semana siguiente vi al mismo chico, quería hablar conmigo, de hecho que rehusé. Mis amigas empezaron averiguar a mis espaldas quién era. A la semana siguiente me habían dado su nombre, su edad, su N° telefónico y su dirección; también me fue a buscar, me negué. Al fin y al cabo decidí aceptar tomar con él un café, me contó el porqué me había perseguido aquel día, me quedé muda, era él, el chico que había soñado. Mire a la ventana, él me miraba nervioso. Saqué el dibujo y se sorprendió también de ver allí mi rostro. Salimos de la cafetería, le tomé de la mano con fuerza, él me abrazo sin decir nada, como si me fuera a perder para siempre. Me soltó y en menos de 2 segundos lo perdí, me perdió. Él ahora está triste por mi ausencia, me ama demasiado y yo a él, se culpa de no haberme cogido del brazo, pero sé que entenderá que así la amante haya fallecido, el amor es para siempre. Y yo estaré para siempre con él... Sé que entenderá, si solo cierra los ojos me verá. Yo estoy con él.”

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